Piercings incómodos: ¿conviene tenerlos?

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Hay lugares en los que mejor no convendría ponerse un piercing, a menos que nos guste demasiado, porque son muy incómodos. Hay otros lugares que incomodan menos, pero depende el tamaño del piercing que nos pongamos. ¿Vale la pena ponerse un piercing si todos los días nos quejamos de él? Yo no sé esa respuesta, pero por lo menos sé de muchos lugares que te pueden resultar molestos.

Por ejemplo, mucha gente suele quejarse del popular piercing en el ombligo. ¿Qué es lo que tanto les molesta? El rozamiento con la ropa. Este simple contacto puede generar irritaciones, picazón y bastante molestia. Una amiga decidió quitárselo porque decía que era más la incomodidad que sentía que las ganas de quedarse con el piercing.

Dicen que el piercing en el labio puede resultar incómodo para comer. Lo mismo en el caso de la lengua (sin olvidar la probabilidad de que te lo puedas tragar, pero son raras las posibilidades de que esto ocurra. Si tienes braquets (aparatos fijos en los dientes) también puede resultar molesto. De cualquier forma, hay gente que prefiere conservarlos porque ayudan mucho al placer y la relación con la pareja.

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La nariz puede traer problemas también. Hay quienes les cuesta estornudar e incluso respirar si el piercing que tienen es muy grande. Sin embargo, y pese a lo que muchos puedan pensar, los piercings en los genitales no causan tanta incomodidad. Es más, también ayudan mucho al momento de estar con tu pareja.

¿Cuál es el más incómodo? Depende de cada uno.

 

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