Historia del Body Piercing (parte VII): Piercing en el ombligo

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Realmente me entusiasmé con esto de la historia de los piercings. Ya llegamos a una séptima entrega, lo que significa que hay muchos temas para conocer. Y hoy es el turno de uno de los piercings más sensuales y femeninos: el piercing en el ombligo.

Este piercing es uno de los más modernos, de los pocos que no tienen un registro en las culturas primitivas (lo que resulta bastante extraño, sobre todo si tenemos en cuenta la milenaria antigüedad que tienen todos los piercings que hemos visto hasta ahora). Por lo tanto, es un piercing que tiene muy poca historia que contar.

Es también uno de los pocos piercings propios de un género, ya que está asociado con las mujeres. Esto no significa que los hombres no puedan llevarlo (hay muchos que tienen uno), pero hay que reconocer que es una perforación propia del género femenino. Esto tiene su explicación, porque el ombligo de la mujer es más redondeado y atractivo, además de estar más cerca de los genitales (lo que lo hace también muy erótico).

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Con la invención del bikini en 1953 el estómago de la mujer se lució más que nunca en la historia de la humanidad (claro que esta prenda generó mucho revuelo en su momento, porque el ombligo era una zona muy sensual que no podía exhibirse así nomás).

Otro gran salto fue en los años 80, cuando Madonna empezó a lucir joyas en su ombligo, lo que hizo que este piercing se hiciera extremadamente popular. Las distintas estrellas del pop fueron haciendo de este piercing algo cada vez más utilizado.

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En los años 90 se popularizó el anillo como joya para los piercings en el ombligo, y más recientemente se ha popularizado el colocar grandes joyas que cubran todo el ombligo.

Generalmente este piercing se coloca en la parte superior, donde la piel es más delgada y queda bastante bien. Pero las variantes son muchas y cada vez hay más ideas originales.

 

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