Cómo prevenir la Migración y Rechazo de Piercings

Hace unos 10 años decidí perforar mi espalda, a lo largo de la columna vertebral. Iba a hacerlo poco a poco, con unas 3 semanas entre cada perforación, para dar tiempo a que sanaran.

Hice las dos primeras y en unas dos semanas noté que éstas empezaban a 'moverse' de su sitio. Consulté con la persona que realizó las perforaciones y me recomendó retirarlos.

Con todo el dolor de mi alma, desistí de mi idea, sin embargo, aprendí mucho sobre los riesgos de migración y rechazo de piercings. Sigue leyendo y encontrarás información de utilidad para prevenir estas complicaciones.

Hay muchas causas por las que un piercing puede migrar, una de ellas puede depender del peso de la joya. Estas se fabrican en diversos materiales, unos más livianos que otros, así que es mejor consultar con tu piercer de confianza si has tenido problemas de este estilo. Del mismo modo, una joya adecuada puede ayudarte a prevenir estas complicaciones.

Hay que ser cuidadoso con los aros del ombligo y de la ceja; son especialmente delicados, pues si no son del tamaño adecuado pueden ser expulsados por la presión. En estos casos lo más recomendado usar una joya tipo banana bell y, cuando esté completamente sano, cambiarla por el aro.

La presión es también una causa común de la emigración de piercings, bastante común en las perforaciones de lengua y ombligo. La constante presión y posición de la joya o una camiseta ajustada en los primeros meses pueden causar que el piercing cambie su posición.

Si tu piercing está migrando o siendo rechazado, lo mejor que puedes hacer es retirarlo y esperar a que sane. Es casi imposible hacer que éste regrese a su posición original y si insistes en conservarlo, puedes terminar con una cicatriz bastante visible.

Recuerda siempre que lo más importante es tu salud.

 

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