Reflexiones sobre los tatuajes

Aunque no lo tengamos presente, la piel es el órgano más grande del cuerpo, el que nos envuelve y protege del exterior. Desde una perspectiva quizás psicológica representa nuestras limitaciones, porque no podemos trascender más allá de ella. Cabe destacar que por lo general los problemas que se dan en la piel son signos de las dificultades que nos generan ciertos hechos que nos vinculan con el mundo exterior.

El hecho de imprimirnos la piel con determinados dibujos, escritos o formas a veces trasciende las motivaciones estéticas y puede obedecer a cosas que escapan de nuestra propia voluntad ya que no forman parte de la consciencia. Como por ejemplo:

  • Expresar mediante un tatuaje con un mensaje lo que no decimos nosotros.

     
  • Resaltar alguna zona particular de nuestro cuerpo.

     
  • Transgredir ciertos límites que a veces nos ponen dentro de la familia, más si las normas son vividas como una suerte de abuso de poder.

     
  • Distinguirnos de nuestros hermanos o amigos cuando sentimos que nuestra individualidad no está siendo tenida en cuenta.

     
  • Se busca pertenecer a alguna tribu urbana u otro sector de la sociedad porque de alguna forma nos sentimos excluidos de aquel al que pertenecemos naturalmente.

     
  • Es también un símbolo de posesión. Sobre todo cuando me tatúo el nombre de otra persona. Aunque en realidad esto esconde un miedo de perderla o una pérdida en sí.

     
  • Por último, lo que engloba a todo el simbolismo de lo tatuado es que el elemento impreso actúa bajo la regla de compensación: me tatúo lo que me falta.
 

Artículos recomendados