La comunicación entre las plantas y los animales

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La premisa básica de la evolución es la conservación de la especie. A lo largo de los millones de años de existencia de vida en nuestro planeta, los organismos vivos han ido poniendo en práctica sistemas para conservarse a sí mismos y a los demás miembros de su especie, apelando a un instinto de supervivencia que los ha hecho superar infinidad de obstáculos.

Esta cooperación entre miembros de la misma especie no puede realizarse si no es a través de un elemento que coordine los esfuerzos; esto es el lenguaje.

A través del lenguaje las plantas y animales logramos organizarnos para un desarrollo de la especie, y para ello debemos protegernos de los agentes dañinos externos. Se ha comprobado que las plantas efectúan determinadas señales para otras plantas (e incluso dirigidas a animales) para conservarse a sí mismas.

Así por ejemplo la planta Mata del Pallar, al ser atacada por ácaros tetraníquidos libera al aire una sustancia que hace que otros ácaros depredadores de los tetraníquidos acudan a ella para devorar a sus atacantes.

También, apelando a la comunicación planta-animal, especies como el maíz, el algodón o el tabaco liberan una sustancia al aire al ser atacadas por orugas. Esta sustancia atrae la atención de las avispas, que son enemigas de las orugas, las cuales al ser atacadas cesan su acción contra la planta.

No sólo la comunicación se da entre planta-animal, pues las plantas también se comunican entre sí. Se ha observado que árboles como sauces, alisos, abedules y álamos emiten sustancias al ser atacados por hongos, insectos, oídios o cualquier otro agente dañino, las cuales son captadas por árboles de la misma especie, que en ese momento ponen en práctica un sistema de defensas contra estos posibles atacantes.

 

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