La muerte de los lenguajes: Problema real e inevitable

La evolución del lenguaje es un tema que ha preocupado a diversos estudiosos a lo largo de la historia de la lingüística. Hoy en día tenemos noticia una vez cada tanto de la muerte del último parlante de una lengua desplazada por las lenguas prominentes, en un proceso que, además de matar un lenguaje, termina de sepultar la cultura próxima a él.

El lenguaje es nuestro reflejo del mundo. Los lenguajes expresan el universo cognitivo de una cultura específica, y no más que ello. Por ejemplo, el Zuckertute alemán, una golosina germana, no tiene traducción a ningún otro idioma ya que es propia y exclusiva de su cultura. El dulce de leche, común en la región rioplatense, no tiene traducción en el inglés, ya que el mundo anglosajón ni siquiera conoce su existencia.

En el caso del alemán, castellano e inglés el problema de la extinción del lenguaje es inexistente. Sin embargo, lo contrario ocurre para lenguajes de tribus cuasi-extintas de la Amazonia, África, las islas oceánicas y un sinfín de regiones del mundo entero, donde la desaparición de sus lenguas es un hecho inminente.

En todo el mundo se hablan aproximadamente unos 7000 lenguas, de los cuales 473 están clasificados como en peligro de extinción por Ethnologue, una organización estadounidense dirigida por el grupo cristiano SIL International, que lleva una base de datos de los lenguajes que hablan las diferentes culturas.

Según Paul Lewis, miembro de la organización, es difícil predecir cuándo se extinguirán estos lenguajes, pero algunos de ellos están en peligro tal que de ahora en más sólo veremos morir lenguajes.

Esto no es otra cosa que globalización en proceso y máximo esplendor. A medida que las culturas globalizantes se expanden, van absorbiendo formas de vida y culturas exteriores. Éstas pierden territorialidad, simbología y pensamiento, bien extinguiéndose o fusionándose hasta formar parte de las culturas dominantes.

Como estudiante de antropología he reflexionado interminables veces sobre estos problemas. El darwinismo social está obsoleto y es una aberración aplicarlo hoy en día; sin embargo, hay un mecanismo de selección natural de las culturas que opera inevitablemente sobre esto.

Es nuestra responsabilidad limitarlo para lograr la supervivencia del mayor número de culturas sobre nuestro planeta, pues a los ojos de la naturaleza no somos más que hombres iguales, y todas las culturas valen lo mismo.

 

Artículos recomendados