Los 7 parásitos más desagradables

Hoy voy a enseñarte una lista con algunos de los peores parásitos que se conocen, los que provocan más rechazo, los que dan asco e incluso hasta pueden asustar a algún que otro lector desprevenido. 

Además del comensalismo y el mutualismo, el parasitismo es una de las relaciones simbióticas más complejas y sorprendentes que hay, pero también de las más asquerosas y desagradables. Los parásitos presentan características únicas que resultan tan repugnantes como asombrosamente interesantes y esto ya lo hemos visto, por ejemplo, cuando en una oportunidad hablamos de los parásitos que convierten a los animales en zombies, ¿recuerdas?

La naturaleza misma de este tipo de relación simbiótica nos provoca cierto rechazo. En el parasitismo, sólo uno de los simbiontes se ve beneficiado: el parásito. Por otro lado tenemos al simbionte huésped, que no hace más que sufrir las consecuencias de albergar al parásito en su organismo. De esta manera, los parásitos tienden a afectar el estado físico del huésped beneficiándose de este y provocando varios daños en una relación que no es equitativa.

Sin más, acompáñame para conocer a los 7 parásitos más desagradables del mundo.

Cymothoa exigua: parásito come lengua

El Cymothoa exigua, un extraño crustáceo isópodo, es un parásito que invade el cuerpo del pescado; lentamente se come su lengua y se queda a vivir en la boca de su huésped. Este parásito se adhiere estratégicamente a la lengua del pez y una vez allí, comienza a absorber la sangre directamente desde la arteria que con el rojo elixir la surte. Con el paso del tiempo, la lengua comienza a deshidratarse, se atrofia y finalmente termina desintegrándose.

Pero ello no es todo; una vez que desaparece la lengua, el parásito pasa a ocupar el lugar del órgano entonces absente. Este crustáceo se convierte así en la mismísima lengua del pez, el cual la puede mover a gusto y utilizar con la misma finalidad que utilizaba a su antiuga lengua. 

Reznos: mosca que pone huevos en los humanos

La Dermatobia hominis, rezno o tórsalo, es la única mosca parasitaria (comúnmente conocida como mosca de la muerte) capaz de parasitar humanos, de hecho, de allí proviene su nombre. Esta mosca se caracteriza por picar diferentes especies animales, entre las que se encuentran los humanos, y dejar un huevo en el huésped.

Bajo la piel del huésped, el huevo se desarrolla hasta formarse una larva capaz de alimentarse de la grasa; con frecuencia provoca dolorosas molestias. Una vez en el organismo, la larva segrega una serie de fluidos antibióticos naturales para mejorar su alimentación, lo que previene una infección en la zona del huésped en la que está habitando.

No obstante, si se remueve solo parte de la larva del cuerpo, puede producirse una infección en la piel. Por ello es que la forma más común de quitarlas es aún más pintoresca: se coloca un trozo de grasa de chancho en la zona de la picadura, se venda y se cubre durante una semana. Cuando la semana culmina, se quita el vendaje y en la grasa de chancho se puede encontrar a la larva, la cual deja la piel para llegar a la deliciosa grasa.

Sacculina: larvas gigantes que parasitan los cangrejos

Los cangrejos están condenados a ser muy vulnerables a la sacculina, una especie de larva parasitaria que se adhiere al cuerpo de estos crustáceos y que puede llegar a pesar hasta el 50% del peso de su huésped.

Este parásito se adhiere a las antenas del cangrejo y se desprende de su propio abdomen y tórax para entrar en el cangrejo. Entonces, en forma de masa de células embrionarias, logra introducirse directamente al organismo del cangrejo filtrándose a través de sus antenas y dirigiéndose a sus intestinos. Desde allí, el parásito se alimenta absorbiendo los nutrientes del cangrejo y encontrando un sitio seguro donde reproducirse.

Filariasis: el parásito de la elefantiasis

La filariasis es uno de los parásitos más inmundos que puedan haber y los efectos que provoca en sus huéspedes son realmente devastadores. La elefantiasis es una consecuencia de ello y se debe al accionar de este parásito sobre nuestro sistema linfático.

Cuando este asqueroso parásito se introduce al organismo tras la picadura de determinadas especies de moscas y mosquitos (generalmente de zonas tropicales), comienza a desarrollarse hasta lograr la adultez, aumentando su tamaño y provocando un tremendo engrosamiento de la piel, los tejidos y los órganos sexuales externos, lo cual resulta en una infecciosa escena grotesca y por demás desagradable.

Cochliomyia hominivorax: parásito chupa sangre

Tanto los seres humanos como el resto de los seres con sangre caliente estamos a merced del Cochliomyia hominivorax (mejor conocido como el “gusano barrenador del ganado”), un parásito muy desagradable que come el tejido vivo de los animales de sangre caliente. 

Para que las larvas de este parásito sobrevivan, necesitan de un huésped de sangre caliente que los alimente y ello significa que debe ser un ser vivo. Las hembras colocan unos 200 huevos en el huésped (generalmente en una herida) y tan sólo 24 horas más tarde, dos centenares de este asqueroso parásito comienzan con el festín de sangre.

Dracunculus: lombrices parasitarias

El parásito de Dracunculus es el responsable de la Dracunculiasis, condición mejor conocida como la enfermedad de la lombriz de Guinea. Este parásito se hospeda en la piel de diversos mamíferos (incluyendo los seres humanos), parece una delgada lombriz pálida y provoca fuertes malestares menores, tales como picazón y ardor en la zona que hospeda.

Acanthamoeba: asquerosos parásitos oculares

El Acanthamoeba se introduce en el ojo de su víctima, usualmente a través de lentes de contacto infectados o piscinas infectadas. Su diagnosis temprana es crucial, pues de lo contrario el individuo es capaz de quedarse ciego.

Tan interesante como repugnante, te lo dije. ¿Qué te parecieron los parásitos más asquerosos del mundo? ¿Qué otras especies de parásitos conoces tú? 

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