Ventajas de los alimentos transgénicos


Desde su surgimiento hasta nuestros días, la cuestión de los alimentos transgénicos siempre ha sido un tema de intenso debate. No obstante, gran parte de ese debate es sencillamente en vano, pues más que numerosos fueron los estudios y las investigaciones que se han desarrollado al respecto y los científicos fueron muy claros con los resultados: los alimentos transgénicos son seguros y tienen gran utilidad. Hoy quiero invitarte a conocer algunos detalles sobre los alimentos transgénicos y sus ventajas.

¿Qué son los alimentos transgénicos?


No es la primera vez que abordamos el tema de los alimentos transgénicos y como lo hemos visto en oportunidades anteriores, son una verdadera joya de la ingeniería genética y una ejemplar muestra de lo que la ciencia es capaz de hacer. Un alimento transgénico es básicamente aquel que fue modificado genéticamente para así obtener un beneficio en el consumo humano.

Las modificaciones se realizan en la estructura genética del mismo y se efectúan sumando, restando o cambiando la forma de las cadenas de genes de alguna manera. Luego de realizar estos cambios en la genética de los alimentos (desde frutos y vegetales hasta animales transgénicos) se consiguen frutos de mayor tamaño, hortalizas más resistentes y por ejemplo, aves de corral con más carne o con la capacidad de poner una mayor cantidad de huevos que las naturales.

Semejante proeza de la ciencia requiere de una alto desarrollo a nivel tecnológico y lo cierto es que actualmente contamos con la tecnología suficiente como para que, en teoría, sea posible hacer prácticamente cualquier cosa gracias a la ingeniería genética. El único límite reside en una cuestión puramente humana, relacionada con los valores éticos, culturales, morales y hasta legales de cada sociedad, claro está. No obstante, el reconocimiento es necesario y el mérito debe ser muy valorado: la modificación genética de los alimentos tiene grandes ventajas.

¿Por qué los alimentos transgénicos son buenos?


La bioingeniería de hoy ha hecho posible la modificación de los aspectos más básicos de cualquier ser viviente y, si bien la humanidad ha mostrado un temor algo saludable hacia ese poder, no debe pasarse por alto lo grandioso de estos avances. Los alimentos transgénicos tienen un gran potencial para mejorar la vida en la Tierra e incluso a niveles tan grandes que son difíciles de dilucidar, como por ejemplo, ofreciendo una gran herramienta para batallar el hambre en el mundo.

La gran mayoría de los alimentos transgénicos accesibles actualmente a los consumidores son de primera generación. Ello significa que presentan beneficios directos para los cultivadores y productores, pero no para los consumidores. Claro que esto no tiene que ver con el avance en sí, sino con el uso que se le da, como tristemente ha ocurrido a lo largo de la historia... De todas maneras, estaríamos entrando en una cuestión muchísimo más compleja, así que me dedicaré solo a comentar las ventajas, lo cual realmente nos compete en esta ocasión.

(En color naranja los países con mayor producción transgénica del mundo, de hasta un 95% comercial. En rayas los que le siguen y marcados con un punto los que aún experimentan sólo con maíz transgénico)

Entre los beneficios de los alimentos transgénicos se encuentra la resistencia a plagas, la capacidad de producir toxinas insecticidas por su propia cuenta, la de obtener frutos más grandes, en mayor cantidad, en menor tiempo, usando menos recursos y muchas otras cosas más. Un ejemplo de esto es la Papaya Ringspot que se cultiva en Hawaii, la cual tras la modificación genética, adquirió la capacidad de resistir virus, ahorrando millones en fumigación y evitando posibles destrucciones de cosechas.

Entre los futuros beneficios que ofrecerán los alimentos transgénicos se encuentra también la capacidad de crecer y desarrollarse con menos agua, suponiendo un importante ahorro para zonas con problemas de irrigación, así como también la posibilidad de obtener cultivos de mayor tamaño. No quedan dudas de su utilidad, sólo nos sigue faltando lo mismo de siempre, madurar como sociedad.

¿Qué opinas tú al respecto? 

 

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