Leo García sin careta
Leo Garcia
por Romina Fasani
APR 2007
Batanga interrumpe un encuentro cumbre entre el manager y el artista argentino Leo García. El intérprete apadrinado por Gustavo Cerati deja todo para atendernos y contarnos quién se esconde detrás de esa gorra de béisbol, la ceja entrecortada, las camperas deportivas y los pantalones anchos. Confesiones de un artista en plena ebullición, con la energía pop brotando por su piel.
¿Cómo te trata la vida?
En este momento me siento muy bien.
¿A qué se debe: a la música, al amor?
¡Hmm a la vida misma! Para mí todo es amor, y no necesariamente el amor de pareja o el amor personal… Hay que ponerle cuota de amor a todo lo que uno hace, porque es la verdadera energía que mueve todo. Yo creo que está muy ligado a la lealtad, a la sinceridad, a sacarte la careta, a no mentir…
¿Cómo definís esta etapa de tu vida?
He madurado, ya no me dejo llevar por lo que siento y creo de otra persona. Estoy invirtiendo todo mi tiempo en tratar de quererme y en darme a conocer más. Cuando aparece una persona que me gusta, ante el menor síntoma de celos o cosas que no me hacen bien, saco el pie del acelerador. Es la condición vivida, pero estoy bastante solo y me gusta. Tengo 36 años, que casi te diría que serían como 40. (Risas) ¡Me encanta cumplir años! Me gusta madurar. Creo que ya pasó esa etapa de niño infantil que siempre llevaré dentro, ahora hay un Leo García verdaderamente hombre.
Y en este disfrute de estar contigo mismo y en “soledad”, ¿qué cosas te hacen sentir pleno?
Las cosas simples me llenan de placer. He aprendido a disfrutarlas, pero en realidad lo que más me satisface es subirme al escenario, ver que el público me necesita, me quiere y me da todo el amor del mundo.
¿Quién sos?
Me definiría como un artista integral. A mi también me gusta el diseño de moda, pienso tener en algún momento mi propia línea de ropa. Tengo un claro sentido de lo estético, muy buen gusto, sé muy bien lo que es la calidad, lo que es lo high, lo que es low, encuentro arte en un barrio carenciado o en una obra de Gaudí. Tengo una sensibilidad artística muy fuerte y poseo oído absoluto. Puedo escuchar cualquier sonido y decirte la nota que es. Es claro que tengo un talento musical y lo exploro por ahí. Tengo carisma, que no pasa desapercibido para la gente a la que le gusto como para la que no le gusto también. Guardo en el fondo la esperanza de gustarles a todos y demostrarles que puedo tener algo de sanador en mi música. ¡Yo difundo mi música porque creo que puede sanar!
¿Qué cosas puede sanar?
Creo que puede llegar a sanar a partir de las letras, por ejemplo con una canción como “Reírme más”. Una taxista me contó que esa canción la había salvado del suicidio. La chica se estaba por tirar por una ventana, escuchó la canción y cuando oyó “Lo que más quiero es reírme más, porque la muerte es un absurdo fin”, se dio cuenta que era estúpido morirse, porque es absurda la muerte ¿no?, de todos modos va a venir. ¿Entonces para qué anticiparla? Para mí el éxito es estar cantando esa canción, ojalá que haya millones de canciones así.
Tienes un sello muy particular en la cara, que es tu ceja partida. ¿Qué significa esa ceja partida para ti y los demás?
Cuando estaba presentando mi disco Mar que cantaba Morrissey, había un montón de chicos con las cejas partidas y la campera Adidas, en la actualidad todo el tiempo veo chicos con las cejas así. Estoy muy contento pero a la vez me da vergüenza. Lo de la ceja es una cicatriz, yo me la depilo para dejarla más linda, la pongo para arriba para darle un estilo, la maquillo y la marco. Nunca voy a dejar de hacerlo, a mí me encanta. Armar el disfraz de Leo García no me cuesta absolutamente nada.
Un disfraz sin careta, como decías antes.
¡Es una identidad! Para mí maquillarme no es maricón, es como un ritual. El arte y la cultura florecieron cuando cada persona se pudo reinventar a sí misma. Creo en las cirugías estéticas por más que no sé si me haría una.
¿Qué cirugía estética te harías?
La nariz, es el retoque que me haría. Para que no tenga perfil bajo sino un perfil bien alto. (Risas)
Cuarto Creciente, es tu cuarto disco y el primero con el que saliste a conquistar América.
El disco es muy bueno, tiene un sonido internacional con composiciones muy buenas. Se difundieron canciones muy lindas, se nota por la repercusión en la gente, hay algunas con un toque medio latino y folclórico que yo hubiera difundido. El disco se editó en Puerto Rico, en Chile, tengo que ir a México. Es un disco en el cual yo he puesto mucho trabajo en la grabación, trabajé más que en otros discos. Tiene como siempre lo mejor de mí. Estoy trabajando en un nuevo disco…
Cuando compusiste “Tesoro”, ya sabías que ibas a grabarlo a dúo con Gustavo?
Cuando compuse la canción, hice la letra y era para mí. Cuando hice la música me di cuenta que era Gustavo quien tenía que grabarla conmigo. Es el último tema del disco, quería hacer un video con Gustavo porque quería dejar registrado en mi carrera un clip con Gustavo Cerati, que es mi sueño cumplido. La canción dice “Nunca voy a tener mi sueño, es el único tesoro que tengo”, ahí les demuestro que mis sueños se cumplen.
¿Cuál es la anécdota que cada vez que se ven no pueden dejar de recordar?
Con Gustavo… (Piensa) Fuimos a Tijuana, estábamos en un lugar terrible, la gente divina, pero son lugares en los que uno se asusta porque son diferentes, y recibís mucha información de las cosas que pasan. Íbamos en un van, el chofer nos dijo en este lugar matan una persona cada dos horas, se escuchaban tiros. El chofer se va y nos dejó encerrados. A Gustavo le agarró desesperación y gritaba: “¡Por favor sácanos de acá!”