Francisco Aguabella : El Elemento del Jazz Afro-Cubano.
Francisco Aguabella
por Mariela Perez-Simons
AGST 2006
El jazzista cubano Francisco Aguabella ha tocado con artistas como Tito Puente, Mongo Santamaría, Dizzy Gillespie, Frank Sinatra, Peggy Lee, Paul Simon, Santana, Cal Tjader, y otros.
En Cuba, en una fiesta de santo, uno puede encontrar abundancia de todo.
Entrando por la puerta, uno generalmente encuentra un tazón terracota grande con agua santa y pétalos de flores. Uno debe rociar un poco de esta agua por todo el cuerpo. El supremo altar está lleno de ofertas, con ron, flores, tabaco, y frutas. El color de la ropa de las personas va de acuerdo a qué Orisha (dios) se está venerando. Por ejemplo, si la fiesta es en honor a Changó (el Dios del trueno) uno debe llevar ropa blanca y roja; si es en honor de Yemayá (Diosa del mar) uno debe usar azul y blanco. Generalmente uno lleva varios collares de colores.
A lo largo de la fiesta, la gente fuma grandes tabacos, toma aguardiente (no sin antes tirar un poquito al suelo- pa’ los Orishas,) comen ricas y exóticas comidas, bailan por horas, hablan en diferentes lenguas, y juegan dominó. El sonido orgánico de los tambores batá viaja a través del viento y se puede escuchar en los barrios vecinos. Estos tambores son la columna vertebral de esta celebración.
Francisco Aguabella nació en esta ambiente en Matanzas, Cuba, en un año que él prefiere no decir, pero digamos que fue hace mucho tiempo atrás. Él creció con los rituales y ritmos que habían sido pasados a través de generaciones por cientos de años.
Él recuerda la primera vez que vio un tambor batá. Aguabella tenía 10 años de edad e iba acompañando a su abuela a una de estas ceremonias. “Un amigo mío me estaba enseñando a tocar, estábamos divirtiéndonos nada más, y luego, cuando los señores mayores me vieron tocar y se dieron cuenta que tenía talento, ellos empezaron a enseñarme.”
Por años, Aguabella trabajó durante el día en los puertos cargando en su espalda sacos de azúcar de alrededor de 325 libras. Por las noches él tocaba con su grupo en diferentes bares en La Habana. En los años 50’s su vida cambió drásticamente. Él dice, “Fue allí que conocí a la señora [la bailarina y coreógrafa americana Katherine Dunham]. Yo estaba tocando bien fuerte, y ella me pidió que fuera a tocar para su grupo de baile. Yo firmé un contrato y viajé alrededor del mundo con ella.
Después de varios años trabajando con Dunham, Aguabella contrajo matrimonio con una de las bailarinas y se instaló en EE.UU. en 1957. “Yo quería estar con mi bailarina,” él dice. Francisco inmediatamente comenzó a tocar con Tito Puente y Mongo Santamaría. Más tarde él colaboró con artistas de la talla de Dizzy Gillespie, Frank Sinatra, Peggy Lee, Paul Simon, Santana, Cal Tjader, y otros.
Al preguntarle si alguna vez amó a otro instrumento como ama a sus tambores batá, él dice, “¡Oh! Yo amo al bajo. Lo amo demasiado. Incluso tuve que dejar de tocarlo porque me distraía mucho. El bajo me separaba de mis tambores. Era una tentación muy grande.”
Tal es su lealtad por los tambores.
A pesar de que él ha lanzado solo media docena de discos en solitario, su trabajo es medido mejor por su contribución a los sonidos Afro-Cubanos y al crecimiento del jazz latino. “Aguabella es una de las fortalezas de nuestra música y siempre ha mantenido su convicción por los sonidos cubanos. Él toca con todo el mundo, pero siempre mantiene su sonido. Eso es muy importante,” dice el jazzista cubano "Cachao" Lopez.
“Aguabella es el John Coltrane de la conga," Dizzy Gillespie dijo una vez.
Uno de los más notorios congueros en el mundo, Aguabella recibió el National Heritage Fellowship en 1992 por su contribución al arte. Él enseña música Afro-cubana en UCLA.
Aguabella vive Los Angeles, en donde todavía toca en fiestas de santo.