
Lila Downs y su propio estilo de música campesina
por Sarah Atkinson
DIC 2006
Acababa de llegar a un hotel en Atlanta, donde se iba a presentar la próxima noche, acercándose a completar una gira de dos meses. Ella estaba cansada del viaje y le dolía la espalda, pero era amable con su tiempo y ofreció opiniones perspicaces sobre música, política, historia y la cultura latina.
La hija de un padre anglo-americano y una madre Mixtec, Downs se crió en el estado de Oaxaca en México al igual que en Miniápolis, EE.UU., donde estudió voz y antropología en la Universidad de Minnesota. Ella enfrenta asuntos contemporáneos de diversidad y batallas de identidad de sus propias experiencias y mira así a la historia, buscando sabiduría y un entendimiento profundo.
Su álbum recién, La Cantina, el resultado de su último éxito, Una Sangre—ganador del Latin Grammy en el 2005 por mejor Álbum Folclórico—revive de nuevo su historia musical mexicana. También revela las influencias de los sonidos diarios a cual ella y su compañero de escribir música estuvieron expuestos durante su vivencia en Nueva York. La fuerza de su voz trae a mente el poder vocal de Chavela Vargas y el modo se varea desde feliz a triste a humoroso, mientras que ella alcanza así a una generación nueva, agregándole su propias tergiversas a la tradición.
Comparte con nosotros algunos de tus pensamientos en cómo alcanzar una generación joven con música mexicana regional.
Me ha interesado hacerte sentir algo a través de la música. A veces cuando has crecido escuchando las canciones viejas que tus padres ponían, de tal manera pierden su sentido.
Los tiempos que estamos viviendo son tan diversos en referencia a las diferencias culturales, entonces yo me guío así a esa diferencia. Somos tan afortunados porque atravesamos países bastante. Vamos a Europa, y es tan excitante ver lo que algunos artistas norte africanos están haciendo, gente de Francia y Brasil, y mezclándolo con formas modernas. Para nosotros es tan divertido también porque en nuestra banda tenemos gente de todas partes del mundo.
Dime sobre algunos de los invitados en tu último álbum.
Tuvimos la suerte de poder contactar a [acordeonista] Flaco Jiménez en San Antonio; él es una leyenda en su estilo de música. Queríamos hacer norteña—cuando digo nosotros, es Pablo [Cohen] y yo, nosotros componemos canciones originales juntos. Las rancheras es un proyecto que yo he tenido en mente por hace un tiempo ya—eso ha estado sentado en la hornilla de atrás—pero no lo he podido hacer porque quiero hacer mis propias composiciones originales. Empecé a trabajar con las canciones pero no me estaban llevando a ningún lugar que me satisfacía, así que dije, por qué no hacemos una combinación con algo electrónico de fondo y después Ernesto [“El Canella”] Anaya, quien también es un músico muy conocido en México, un guitarrista, y conoce como tocar todos los instrumentos mariachi…Le pedimos a él su colaboración y él hizo un trabajo divino con las partes acústicas en las rancheras. Predominantemente ésa es la forma de música. Y claro, norteña es lo que decidimos que predominaría en el álbum porque norteña es generalmente más alegre y movida que las rancheras campesinas o las rancheras tipo mariachi.
¿Cuál es tu respuesta a los reclamos que este tipo de música no es sofisticada?
La música si viene de la Revolución. Durante la Revolución en México, en 1910, las cosas se estaban desarrollando en la música, y básicamente se trata de un hombre solo con su guitarra en el desierto, o en el campo cantando sobre las explotaciones del hombre pobre, siendo fuerte, siendo duro, estando en la finca; existen muchos valores que surgen de eso. Y es por eso que muchas rancheras tienen esas imágenes bellas y metáforas de la naturaleza, el sol y la luna y las estrellas.
Creo que si miras el contexto histórico es muy parecido a la música country de los EE.UU., claro que la música country tiene muchas influencias de la música mexicana. Siempre es interesante mirar así atrás y ver de donde viene, y que ha sobrevivido hoy en forma más urbana es bello también. Aunque hay gente que le tienen un doble entendido. En mi cultura, criándome en Oaxaca, me recuerdo teniendo la impresión que no era correcto que una niñita estuviera cantando estas canciones que se trataban de tomar en las cantinas; me encantaban tanto, pero nunca capté la esencia de las canciones.
¿Estás hablando sobre asuntos de inmigración en tus conciertos? ¿Cuáles son tus opiniones?
Definitivamente. Sí, estoy. Los diálogos entre los senadores republicanos, el idioma que están usando, me sorprende bastante. Pero a la misma vez es algo esperado, por resultado de la dirección en cual el país se está llevando sobre división y segregación. Creo que en la historia de este país, cuando el país está tratando con ciertos asuntos, es necesario que ocurra segregación porque la gente necesita dividirse y definirse de nuevo, así que este es un tiempo interesante.
Para mí es excitante porque me inspira a continuar escribiendo canciones. Creo que para el próximo álbum lo tendremos como un tema central de nuevo, posiblemente enfocando más sobre el idioma inglés, también porque siento que ese lado de la población a quienes le interesa saber más sobre los inmigrantes, recién se quedan en la oscuridad porque no entienden. Y me da la impresión que este asunto de idiomas se está convirtiendo en el punto difícil para muchas personas que de otra forma estuvieran de acuerdo con nosotros. Creo que es una herramienta interesante, el usar idiomas para abrirles las mentes a la gente sobre este tema.
¿Cuán importante crees que es para una persona con descendencia hispana—segunda, tercera, cuarta generación –que aprendan español?
Creo que es muy importante. En mi generación hemos tenido que enfrentar el asunto de nuestros idiomas indígenos en México y tener que aceptar eso ha sido muy difícil con la cultura nacional en México también. Así que ya hemos de una forma, batallado con eso y me doy cuenta de la importancia que tiene para los que lo consideran sus raíces.
Creo que en los EE.UU. la gente se está dando cuento de eso también. La gente está regresando a sus raíces, sus raíces suecas o sus raíces afro-americanas; creo que se están dando cuenta que no es bueno romper esos enlaces que uno tiene con su pasado de la manera que hemos hecho en este país, porque pierdes un sentido de ser y un sentido de espiritualidad y un sentido de fuerza con uno mismo independiente de lo que tu religión o raíz sea, o tu cultura. Yo creo que tenemos que mirar así este tema, como algo que ha cambiado durante nuestra vida, en nuestro día presente.
¿Tú crees que la conexión es algo que podemos reemplazar?
Claro que sí. Creo que todos la pueden reemplazar. Estoy segura que todos han oído de algún abuelo o abuela que viene de Dios sabe donde. Creo que todos son capaces de eso y de esa manera encuentras más significado en tu vida, definitivamente creo eso.
¿De qué forma?
Creo que entonces ya sabes de donde vienes. No lo veo como algo que nos dividirá aún más, pero más bien como algo que nos hace sentir orgullosos de nosotros mismos y nos hace sentir cómodos con quienes somos. No estoy de acuerdo en ir al extremo, por supuesto, porque ya hemos visto en la historia que ir al extremo con el orgullo crea otros problemas. Eso siempre ha sido una preocupación mía, porque yo vengo de un grupo étnico, uno de los 16 grupos indios en mi estado de Oaxaca en el sur de México. Y los Mixtec, somos personas bien humildes, bien modestos, tímidos para hablar nuestro idioma en público, y aún nos enfrentamos con otros grupos indios que son muy extrovertidos, bien orgullosos y un poco avasalladores. Así que siempre ha sido un asunto en nuestro estado—“Tú no puedes dominar aquí, espera un momento, eres la mayoridad, pero también tienes que considerar nuestra diversidad”. Así que siempre ha sido un punto para mí, y ahora son los hispanos, pero eso no quiere decir que vamos a conquistar el país y de repente todos tienen que hablar español, eso sólo es parte de lo que nos define como personas. Nosotros sentimos el mismo orgullo de ser parte de este país y tenemos muchas cosas en común con norteamericanos en nuestra cultura, pero también tenemos esta cultura tan linda y creo que existe mucho por aprender de toda Latinoamérica.
¿Cómo está cambiando el clima cultural para los hispanos en los EE.UU.?
Creo que por causa de la política, a veces se hace fácil poner la gente en las mismas categorías. No siempre es por el color de tu piel, pero también si eres liberal… hemos enfrentado muchos problemas entrando aviones, por ejemplo, son bastante feos con nosotros porque parecemos unos hippies y todo el mundo luce tan conservativo estos días. En algunos lugares la gente se siente amenazados porque tienes puesto una camisa de Che Guevara, pero creo que este país siempre ha tenido eso, que puedes expresar tus opiniones, tus creencias, tus valores; estamos afortunados de tener esta libertad.
Pero también pienso que existen muchas preguntas sobre la guerra y por qué empezaron la guerra, están sucediendo tantas cosas en el gobierno, las posiciones que el gobierno toma que no tienen mucho que ver con la gente, y esto es bien espantoso. Así que yo trato de levantarme el ánimo y mirar las cosas que me ponen positiva y eso me ha llevado a la música; la música me ha levantado mucho cuando he estado tirada en la oscuridad.
¿Algún mensaje que quieres mandar?
Sí, me encanta que me preguntaste sobre el idioma, eso es lo que me gustaría cubrir de nuevo. No tengas miedo, cualquier origen que seas, anglo-americano, asiático-americano, se trata de unirse sobre el tema de inmigración. Si le recordamos a la gente que los italianos-americanos, judíos, alemanes, estaban cultivando los campos, cultivando las papas—Woodie Guthrie [escritora de canciones folclóricas americanas] nos recuerda de estas cosas en sus canciones—creo que es bueno recordar que todos hemos llegado de un lugar así en nuestro pasado.
La literatura de Steinbeck refleja otro tiempo en cual estábamos pasando por los mismos asuntos; son diferentes personas ahora. También es bueno recordar de donde estamos alimentando nuestras vidas; siempre es bueno recordar la gran imagen. Somos seres humanos en este planeta y necesitamos nutrir nuestras vidas con el fruto de esta tierra. ¿Quién nos está proporcionando eso? Sea personas de Vietnam, cualquier lugar en el éste de Asia o el sur de América, le debemos respeto. Es lo primero en nuestro día, como decía Martin Luther, tú agarras un jabón y sabes que viene de algún lugar en el Caribe, te lavas el cabello y sabes que el champú viene de otro lugar—somos un país que coge de otros países y creo que es algo que está ocurriendo en todos lugares del mundo.