
Música Orgánica: Pacha Massive
por Andrea V. Zarate
traductor: Mariela Pérez-Simons
APR 2007
“Estoy muy sorprendida por todo lo que ha estado ocurriendo”, dice Maya. “Creo que ha impactado nuestras vidas en el sentido de que tenemos mucho apoyo, y nosotros llevamos juntos unos cuantos años ya y hemos trabajado fuerte y estamos viendo los resultados ahora, pero no hay nada como tener gente en la industria trabajando con uno y para uno”.
Ellos comenzaron a darse a conocer con sus energéticas presentaciones en algunos de los mejores sitios de música en vivo de Nueva York como Joe’s Pub, S.O.B.’s y South Paw. Todo comenzó a moverse más rápido después de su victoria en la batalla de las bandas en la Conferencia de Música Latina Alternativa del año pasado, lo cual capturó la atención de Nacional Records, la disquera de North Hollywood que está apoyando a los creadores de Pacha Massive y lanzando su primer disco, All Good Things. Su primer corte promocional ya es un éxito y si vives en Seattle, Austin o L.A., puede que hayas escuchado la canción “Don’t Let Go” en la radio. Y si te gustan las películas extranjeras podrás encontrar esa canción en la película mexicana La Mujer de Mi Hermano.
Maya y Nova se conocieron hace apenas dos años en Nueva York, en un ensayo de Ivan Benavides de Sidestepper y Bloque de Búsqueda. Benavides estaba formando su proyecto como solista y trabajando con Nova, cuando a Maya la llamaron para una presentación en Joe’s Pub. Después de eso ellos descargaron juntos unas cuantas veces; Nova traía su laptop y Playstation, y Maya tocaba el bajo. La conexión entre ellos surgió casi al instante y desde entonces han estado creando canciones.
“Pensé que era apropiado que Maya tocara el bajo para el remix de una canción tradicional de Colombia llamada ‘La Verdolaga’”, explica Nova. “Y después como que jugamos con la idea de trabajar juntos, escribiendo canciones y cosas por el estilo”.
Mientras que su música es orgánica por una parte y electrónica por otra, ellos son clasificados como funk mezclado con trip-hop y pachanga alternativa, pero el clasificarlo a ellos bajo tres géneros específicos puede que no sea suficiente para describir la experiencia musical que crea este dúo latino de Nueva York. Por ejemplo, al poner el disco en el reproductor, te encuentras al folclor suramericano tradicional en “La Verdolaga”, donde los ritmos de selva y downtempo transforman tu paisaje musical. Entonces, cuando menos lo esperas, llega la melodiosa voz de Lucía Pulido y una rima aguda de Flex Nug. “Oye Mira” puede que te haga recordar a los trip-hoppers británicos Massive Attack y Portishead, mientras que Santana es evocado a través de las guitarras eléctricas en “Ritmo del Pacha”. Ellos también le dan al disco un sentir muy Rasta en “Your Love” y cambian a la electro-cumbia en “Cruisin’”.
“Realmente como que representa la formación que Maya y yo tuvimos”, añade Nova. “Y somos Massive por el orden colectivo en que tocamos en vivo e incluso en que grabamos; le decimos ‘massive’ porque mucha gente colabora con nosotros”.
Entre los cantantes escogidos para trabajar con ellos en este disco se encuentran Patricia Lynn de México, Leila Colom de Guatemala, Letha Francis de Brooklyn, la dominicana Yassi Baby y la colombiana Lucía Pulido, entre otros. Alejandro Rosso de Plastilina Mosh co-produjo “Down My Street” cuando la banda estuvo en México mezclando parte del disco.
“Así que tenemos tremenda combinación”, dice Maya. “Trabajamos con gente de todas partes del mundo: Brasil, Puerto Rico, Las Filipinas, lo cual le brinda al disco una cualidad especial. Fue una experiencia muy buena porque le brinda color al disco”.
Nova, quien nació en República Dominicana y vino a Nueva York a los 14 años de edad, es un músico aficionado autodidacto convertido en friki de computadoras. Sus influencias van desde el folclor tradicional hasta la música pop británica y americana, y el haberse expuesto a tal variedad de estilos lo ha traído a este gran momento en su carrera.
“Yo realmente no me considero músico, per se”, confiesa. “Yo toco instrumentos pero también compongo. Cuando llegué a este país pensé en estudiar música pero en ese entonces yo creía que si iba a la escuela iba a terminar sonando como todo el mundo. Una vez estaba descargando con unos chicos en Berkeley y les dije, ‘Man, me gustaría ir a la escuela’ y ellos me dijeron, ‘tú no necesitas ir a la escuela, tú ya estás donde necesitas estar ahora.’ Así que yo no fui a la escuela, excepto para asistir a un curso en ingeniería de audio”. Aún así, dice que dejó la escuela y que se siente orgulloso de ser puramente autodidacta. “Yo experimento mucho, y soy como medio científico en ese aspecto. Yo capto muchas cosas. Necesito alcanzar las cosas que quiero alcanzar”.
Maya creció en Jackson Heights y vivió en Bogotá donde terminó la escuela superior. Después se mudó para Cuba, donde completó un programa de dos años en la Escuela Nacional de Artes. Desde entonces ha seguido sus estudios musicales con clases privadas en Nueva York y en Bogotá y es ahora parte del programa de jazz del Conservatorio de Brooklyn.
“La reacción de la gente hacia nuestro CD ha sido increíble y creo que nos está abriendo muchas puertas”, dice Maya extasiada. “Cada vez que recibo un email yo digo, ‘Ay Dios mío, qué bueno que a la gente le gusta tanto nuestro trabajo’”.