
Graciela Beltrán, Más Feliz que Nunca
por ste Rodas de Juárez
JUL 2007
Graciela Beltrán, “La Reina del Pueblo” luce más feliz y plena que nunca. “El otro día me preguntaron en una entrevista cuál era el secreto para lucir bien”, comenta con ese buen sentido del humor, “y lo único que puedo decir es que debe ser que estoy enamorada”.
Mientras otros artistas ocultan sus relaciones amorosas, la cantante sinaloense se siente orgullosa de compartir su nueva relación con todo el mundo. “Yo no sabía que yo le gustaba, así es que pasamos mucho tiempo tratándonos como dos buenos amigos. Cuando por fin se me declaró yo le dije, ‘¡no te lo puedo creer!’ Así de sorprendida estaba. ¡Lo ocultó tan bien! ¡Si nos conocíamos desde hace dos años! Lo que más me gusta de él es ¡todo! Es muy trabajador, respetuoso, responsable. Trabaja en este medio, pues maneja a varios artistas, y eso nos ayuda muchísimo porque él comprende de qué se trata mi carrera y me apoya. Él no me cela ni trata de limitarme. Al contrario, me dice ‘Ve. Haz lo que tengas que hacer. ¡Y hazlo todo bien!’”
La fortuna de encontrar a un hombre que comprenda sus agotadoras giras y sus horarios de trabajo ha hecho que Graciela hasta considere casarse con él. “Claro que sí, me gustaría tener hijos, ser su esposa... Él sabe que yo no he sido muy noviera, que he sido más bien tranquila y que cuando tengo novio me entrego completamente. Hemos conversado de tener un hogar. Por eso hablamos mucho. Cuando vemos algo que no nos gusta enseguida nos lo decimos porque estamos tratando de ser lo mejor el uno para el otro para hacer que lo nuestro funcione”.
Y hasta el momento las cosas están funcionando muy bien, y hasta la mamá de Graciela ya le dio el visto bueno a su galán. “Esa fue la prueba de fuego porque mi mamá es muy celosa con sus hijos. Ella nos protege mucho, y él supo ganársela poco a poco... ya que sabe que ella es mi heroína, mi ídolo, mi motivo y que todo lo que soy lo he logrado por ella. Y aún cuando mi carrera haya despegado no soy ni la mitad de la gran persona que es mi madre”.
Y tiene razones para admirar a su progenitora. “Cuando yo era chica mi mamá refugiaba a gente pobre en la casa y les daba la ropa de nosotros o comida a inmigrantes que encontraba en la calle y que acababan de llegar a Los Ángeles. Era gente que andaba batallando por encontrar su primer trabajo, porque la migra no los agarrara deambulando en las calles. En mi casa siempre se vivió así: lo poco que había se repartía. Si mamá salía al mandado o a trabajar y encontraba a alguien sufriendo, como un animalito asustado en la gran ciudad, y ella le hacía un par de preguntas... Y si a ella le latía que eran gente buena pero sufriendo, pues los llevaba a la casa”.
Graciela reconoce que su mamá se arriesgó a algún peligro, pero también cree que Dios protegió su inocencia. “Ella llegaba feliz a la casa y decía, ‘hijas ayúdenme a darle comidas a estas personas’. Gracias a Dios, los vecinos también siempre eran muy solidarios y como vivíamos en un barrio bajo, considerado peligroso, entre todos nos protegíamos”.
Ahora, cuando el primer corte musical “Es Cosa de Él” de su nuevo disco se apodera de los primeros lugares de Billboard, Graciela asegura que ese pasado de solidaridad con el prójimo es el ancla que la mantiene con los pies en la tierra. Y de nuevo apunta a su madre como la principal responsable. “Ella me ayuda a reírme de mí misma. ¡Y vaya si nos reímos juntas! Ella viaja conmigo a todas partes y me ayuda a empacar todos mis menjurges, pero hay un pequeño detalle. ¡Es bien despistada! Así es que a veces me pone una crema para el cabello en el botecito donde debería ir para el rostro, o el enjuague bucal en el botecito del alcohol... ¡Y ni qué decir los accidentes que hemos tenido con estas mezclas! Y quizás por eso, porque nos reímos hasta de nuestros errores,
es que seguimos siendo las mejores amigas”.
Graciela concluye revelándonos que en el futuro cercano, además de casarse, le gustaría realizar un sueño más. “Me gustaría tener mi propia fundación. Creo que hay un objetivo que Dios le de a uno tanto, y ese objetivo debe ser que compartamos lo que nos ha dado. Es algo que traigo desde mi crianza: hay que compartir para ser feliz”.