
Lila Downs: En Busca de La Belleza
por Sarah Atkinson
traductor: Mariela Perez-Simons
MAR 2007
Lila Down, de 35 años de edad, habla con una voz calmada pero segura, pausando levemente antes de contestar a las preguntas y cuando responde lo hace de una forma que indica que ella ha pensado mucho sobre quién es, qué quiere, y cómo ella encontrará su camino entre las limitantes e inseguridades que la vida le presenta. Talvez porque Lila haya tenido dificultad con su propia identidad al tener un padre Anglo-Americano y una madre Mixtec, ella ha tenido que pasar por muchas cosas en la vida, pero ha tenido mucho éxito no-solo como cantautora sino también como persona. Mientras que antes ella se sentía avergonzada de sus raíces, ella ahora se siente orgullosa y habla sobre la importancia de las tradiciones.
¿Cómo fue que escribiste la primera canción?
Yo empecé a escribir una canción de regreso a Oaxaca desde Minnesota. Esa primera canción fue sobre los trabajadores que vienen a Los Estados Unidos; fue escrita sobre un trabajador en particular que murió cruzando la frontera. Lo escribí en un estilo muy tradicional llamado corrido, una forma de narrar una historia; se toca con una guitarra por todo México.
La ranchera es otro estilo por el que se te conoce. ¿Cuál es el encanto?
Ese es el tipo de música que yo crecí escuchando. Generalmente si tú eres del campo en México tú escuchas rancheras, que significa canción de campo. Mucha de la poesía en estas canciones son metáforas sobre la naturaleza y el amor; Son bellísimas porque ellas hablan sobre la vida de un campesino y la gente más cercana a la tierra.
Yo leí que tú y Dalai Llama han sido las únicas dos personas que han recibido un “standing ovation” en el World Festival of Sacred Music en Los Ángeles. ¿Crees que la ranchera tiene algo sagrado?
Mmmm hmmm. Yo creo que en la música hay algo muy interesante – bueno, en todo el arte- existe dualidad que tiene que ver con la sexualidad y la fertilidad y con todo lo que es sagrado, y yo creo que ambos son uno en las culturas ancestrales y otras muchas culturas si miramos a la religión y cómo funciona.
Quizas eso fue lo que la gente percibió esa noche. Fue muy conmovedor porque había muchos trabajadores de mi área de México. De veras me tocó profundamente por las historias de estos trabajadores e inmigrantes Latinos que yo he tratado de hacerle ver a la gente. Yo siento que la gente se levantó en honor a esa gente.
¿Cómo tú decides los puntos de vistas que quieres representar en tus canciones? ¿Qué retos te presentan?
Ahora mismo nos mudamos a New York. Cuando tú eres desplantada de tu ambiente estable tus percepciones son diferentes a las de aquellos que siempre han tenido un pasado estable. Yo realmente creo que se ha perdido mucho entre las diferencias sociales y económicas de las personas, y de alguna forma yo siempre estoy tratando de hacer un puente. Tal vez porque yo vengo de lugares tan diferentes. Mi madre viene de una familia pobre trabajadora; ella era India. Entonces, mi padre tenía mucha educación pero también venía de una familia pobre.
¿Tú crees que esos mismos problemas aparecen no importa donde estés geográficamente?
Sí, es muy interesante como ellos aparecen. Me imagino que existen tantas formas de expresar la belleza y las emociones a través de música y canciones, y hay muchas oportunidades para expresarse. Yo trato de expresar algo que no sea muy cómodo para mí, también.
¿Tú has hablado anteriormente sobre tener vergüenza sobre tus raíces indias. Pero eso ahora ha cambiado. ¿Cómo fue esa transformación?
Yo dejé los esquemas, la escuela, el trabajo, todo. Yo viví en la calle por un tiempo, y creo que necesitaba tener esa experiencia sin un ego para darme cuenta que necesitaba mirarme en el espejo, y tratar de entender cuan intensa mi vida puede ser y todas las posibilidades y las bellezas que puede ofrecer, así que me decidí a mirar eso. Y creo que la música me ayudó mucho... Poco a poco, mirándome a mí misma por dentro y preguntándome quien soy. Yo ahora soy muy feliz conmigo misma. Pero yo camino aquí (New York) y veo muchos mexicanos trabajando en los restaurantes, y siempre están ahí por doquier, y entonces veo estos anuncios con esa americanización rubia que existe ahora mismo. Me recuerda de los ochenta, que era la época en la que yo estaba tratando de encontrarme a mí misma, y esos sentimientos regresan, y yo ya me sentía muy cómoda en la cuidad México, sabes, (risas). Así que creo que esto es bueno para mí.