Por Heather Larson
Traducción: Gonzalo Noales
(Phoenix, Tx)- Los primeros dos shows de Maná en el U.S Airways de Phoenix, como parte de la gira “Amar es Combatir”, sirvieron para demostrar que la banda no necesita ayuda para enfervorizar a sus fanáticos. No necesitan una banda soporte que abra sus shows, simplemente porque antes de que comience cada concierto, la alegría de su público ya se encuentra presente previo a que la adrenalina del primer acorde aflore naturalmente. La multitud de orgullosos hispanos mostraba carteles hechos por ellos mismos y banderas mexicanas, mientras coreaban: “¡Maná! ¡Maná!”
Antes de que el grupo saliera al escenario, era necesario dejar bien en claro un punto importante en relación a las leyes migratorias de Los Estados Unidos. Se apagaron todas las luces, y sobre el escenario, apareció una pared de ladrillos con alambre de púas y un helicóptero sobrevolándola y alumbrándola con su luz. Un niño trepó la pared y pasó hacia el otro lado mientras la muchedumbre rugía. La adrenalina afloraba mientras más personas escalaban la pared. Los gritos fueron creciendo a medida que cada hombre cruzaba a salvo hacia el otro lado. Luego, con una explosión, la pared finalmente desapareció ante el aplauso más estruendoso del público, y al abrirse el telón… ¡Apareció Maná!
“Fue espectacular” dijo Josie, de Casa Grande, una ciudad ubicada entre Phoenix y Tucson. “Fue increíble, algo que significa mucho para nosotros. Somos hispanos, estamos en América, estamos aquí, y todos van a notarlo. Te vas a encontrar con hispanos a cada vuelta de la esquina, de manera que si no sabes lo que está pasando, sino conoces el lenguaje, si no entiendes nuestra cultura, va a ser un golpe cultural para ti”
La banda que es conocida por su energía positiva, fue recibida en un estadio repleto de ella. Los fanáticos se mantuvieron de pie a lo largo de todo el concierto, con la excepción de una sola dama escogida entre el publico, y a quien al igual que en el concierto anterior, sentaron e invitaron con una copa de vino tinto, mientas Fher y Sergio le cantaban.
Tocaron canciones favoritas como: “Mariposa Traicionera,” “Oye Mi Amor,” “Vivir Sin Aire,” y canciones más nuevas como: “Manda Una Señal,” “Bendita Tu Luz,” y “Labios Compartidos”.
Desde luego Maná es mucho más que simplemente música. La población de Phoenix está creciendo rápidamente y dejando su marca en la cultura de la ciudad. “Pienso que es algo muy bueno” dijo Michelle de Ahwatukee. ”Hay mas gente involucrándose y aprendiendo sobre cultura y medioambiente”
La creciente cultura Hispana de Arizona, representada en todos sus rincones, desde el área metropolitana de Phoenix hasta Nogales y cada ciudad ubicada entre medio de ambas, no la ha tenido fácil con noticias como las relacionadas a los estudiantes indocumentados de A.S.U (Arizona State University) Por un lado existe el caso de Virginia Gutiérrez, una muy esforzada estudiante que fuera deportada a México luego de ser detenida por conducir con las luces de su carro apagadas. Por el otro, el caso de alrededor de 150 a 200 estudiantes, también indocumentados de A.S.U, quienes irónicamente se encuentran recibiendo ayuda escolar, proveniente de los fondos de dicha institución.
Mientras estos asuntos crean tensión política en el Valle del Sol, queda claro que el crecimiento de la población Hispana no esta declinando, ni mucho menos, y ese es uno de los motivos por los cuales la personas presentes en el concierto de Phoenix se identificaron tan profundamente con la actuación de Maná.
“Somos gente muy trabajadora y muy respetuosa. Actuamos bien con la gente, cuando la gente actúa bien con nosotros. Si nos empujan hacia un lado, no vamos a ser receptivos contigo. Estamos abiertos”
Fher no tuvo ningún problema en lograr que la audiencia lo acompañara con palmas o cantando su música a lo largo del concierto. Este fue uno de esos shows donde nadie se sienta, alimentando de energía a la banda y viceversa. También al igual que en la presentación anterior, Alex realizó un solo de batería que duró no menos de 15 minutos y que desde luego, lo hizo merecedor de un cubo repleto de cervezas que descendió hacia él, desde el techo del escenario. Alex tomó un trago de una de ellas, y siguió tocando.
Maná continuaría luego con: “Cuando los Ángeles Lloran” en homenaje a Chico Mendes, durante un show que fue muy artístico y político a la misma vez. De a momentos estallaba un rock energético acompañado por fuegos artificiales, y luego aparecía Fher detrás de una cortina de lluvia, con las luces del recinto bien bajas y sus brazos estirados en cruz.
Maná no es tan solo música, es también una suerte de teatro, lleno de emociones creadas por un grupo de siete músicos sobre el escenario, que hacen que todo se vea realmente fácil.
Decía una muchacha: “¿Por qué no mostrar que estamos aquí y que podemos hacer los trabajos más difíciles? Somos capaces de hacer cualquier cosa que otros puedan hacer, e incluso mejor que cualquier otro” Concluyó.