Lenine: El Poeta Brasilero
Lenine
por Sergio Bastos
traductor: Mariela Pérez-Simons
APR 2007
Si le preguntas a un fan de la música brasilera quién es su artista favorito, de seguro te mencionará el nombre de un artista legendario como Caetano Veloso o Djavan. Si le preguntas a Caetano Veloso o a Djavan quién es su artista favorito, probablemente te dirán Lenine. Respetado y admirado por sus compatriotas, Lenine ya ha conquistado a América del Sur, Europa y Asia, y ahora pone sus ojos en los Estados Unidos. Para promover el lanzamiento de su disco Lenine (una colección de lo mejor de su repertorio) en este país bajo el sello Six Degrees, Lenine ha preparado una mini-gira por los Estados Unidos la cual incluye una presentación en el Summer Stage del Parque Central en agosto que coincidirá con el Festival de Cine Brasileño en Nueva York.
Si la respuesta que él ha recibido por sus actuaciones en lugares como Francia y Japón es una indicación de cómo los americanos van a recibir a este artista innovador autodidacta, pónganse los cinturones y prepárense para un excitante viaje por la mente de este juglar precursor.
La gente que no conoce la música de sus discos lanzados en Brasil y Europa ahora están escuchando hablar de usted. ¿Qué le parece a usted esta nueva experiencia aquí en los Estados Unidos?
Es siempre una experiencia agradable porque me brinda la oportunidad de mostrar lo que hago y ver cómo la gente reacciona al escuchar mi música. Claro, no es tan difícil cuando esto ocurre en países que comparten la misma herencia lingüística con Brasil. Por eso es más fácil cuando ocurre en España, Francia, Italia u otros países con una tradición latina. Aunque les guste o no, ellos entienden del 50% al 75% de lo que canto. Es diferente en países como la República Checa, Rusia y países con una herencia anglosajona, donde [el lenguaje] se pierde y queda solamente la música para cautivar a la audiencia.
Usted estuvo presente en el festival South by Southwest en marzo. ¿Cómo se siente al haber tenido la oportunidad de ser parte de ese festival?
Fue muy chévere ya que es un evento local y el enfoque es en la música americana y el rock. Fue interesante ver la curiosidad y el entusiasmo que generó nuestra presentación. Más tarde o más temprano te das cuenta que la mayoría de la música americana contemporánea que uno escucha termina sonando como Coldplay. Todo es muy similar y por eso es que yo creo que mi música, la cual tiene un lado de rock, incluso con un acento, provocó ese maravilloso interés.
Es cierto porque la música suya también mezcla diferentes ritmos brasileros, especialmente de la región noreste.
Sí, pero solamente los brasileros o personas que conocen la música brasilera pueden reconocer eso fácilmente. Un brasilero puede distinguir las influencias musicales del noreste o sureste, pero cuando yo viajo al exterior la gente identifica los aspectos de mi trabajo que no son brasileros. Ese cambio de enfoque que ocurre cuando salgo del país es increíble. La gente inmediatamente reconoce el funk, el rock, el hip-hop y otros elementos en mi música.
Además de la música brasilera usted también toma elementos de la música de todo el mundo. ¿Existen otros ritmos con los que usted quiera experimentar?
Definitivamente. Yo siempre estoy abierto a eso. Yo me siento como una esponja, siempre abierto a cualquier clase de experiencia sensorial y artística. Cuando yo me pongo en contacto con nuevas expresiones musicales, yo bebo de ellas. De una forma u otra yo la asimilo y termina siendo reflejada en mi música.
Otro rasgo de su música es cómo usted juega con palabras, sus rimas. ¿Cuándo descubrió usted que tenía ese talento?
Realmente no recuerdo descubrirlo, solamente recuerdo que lo estaba haciendo. Mis amigos fueron los primeros que se dieron cuenta de ese detalle especial en mis canciones. Nunca fue algo que busqué, sino que fue algo que se desarrolló orgánicamente, algo que apareció cuando comencé y que yo seguí haciendo.
Su primer disco se lanzó en 1983 y el que le siguió no salió hasta el 1992. ¿Por qué tan larga espera?
La etapa entre esos dos discos fue mi etapa más productiva. Antes que todo yo soy un compositor, y yo solamente grabo alrededor del 40% de lo que escribo. Más de la mitad de lo que yo escribo es para otros artistas. Puede parecer que yo no estaba haciendo mucho en los casi 10 años que pasaron entre Baque Solto y Olho de Peixe, pero no es cierto. Fue la etapa más creativa de mi vida, donde mis habilidades para escribir canciones se cristalizaron. Yo descubrí orgánicamente que mi manera de tocar la guitarra era diferente, que yo cantaba diferente. Todos esos descubrimientos ocurrieron durante ese período, a través del ejercicio de la composición.
Pero una vez que usted alcanzó una estabilidad artística usted no paró de escribir para otros artistas.
Por supuesto que no. Yo continúo escribiendo para otros. Es lo que más disfruto. Bueno, retiro lo dicho porque solo en el escenario puedo medir como la gente responde ante mi música, lo cual es una experiencia increíble. Pero sí lo disfruto mucho porque escribir es un proceso solitario para mí, algo que se hace entre cuatro paredes. Como compositor yo soy una persona muy abierta y yo sigo tantas tendencias que es difícil contarlas.
¿Qué le inspira a escribir?
La mirada. Siempre ocurre a través de la vista. Es interesante porque a pesar de que trabajo con música, yo rara vez escucho música. Mi vista es mi filtro. Generalmente mis canciones están asociadas con algo que yo vi, algo de lo que fui testigo, algo que percibí a través de mis observaciones.
¿Qué músicos han influenciado su manera de cantar, tocar guitarra y componer canciones?
Hay una lista extensa de grandes guitarristas brasileros que podría mencionar, desde Canhoto da Paraiba y Mão de Vaca hasta Egberto Gismonti, João Bosco y Djavan. Yo estoy vinculado con la progresión evolutiva de guitarristas brasileros, pero no era algo que yo supiera. Mi instrumento ahora es la guitarra acústica pero antes eran la batería, el bajo y la guitarra eléctrica. Para componer, la guitarra acústica es el instrumento más interesante para mí por todas las posibilidades armónicas y ritmos que puedo crear con ella. Mis mayores influencias vienen del rock and roll. A pesar de que mi guitarra tiene todo esa “brasilería”, ella ha sido moldeada por Led Zeppelin y The Police quienes tuvieron una gran influencia en mí.
¿Podría mencionar algunos de los nuevos artistas del noreste de Brasil que todavía no se han descubierto?
Hay muchísimos. No sería justo mencionar solamente cuatro o cinco. Actualmente Brasil está pasando por un renacer de nuevos artistas. Tú me preguntaste sobre Recife, pero hoy en día ya Recife es conocido. Yo me pregunto qué está pasando en Amapá, en Roraima, en Mato grosso do Sul, en Paraná. Yo te aseguro que por ahí está la nueva generación creando música híbrida contemporánea. Brasil es tan grande y tan diverso y su arte natural termina reflejando eso.
¿El ganar un Grammy latino tuvo algún impacto en el número de discos que vendió después?
No, los premios solamente son buenos cuando tú ganas [risas]. El ganar el Grammy tres veces [Mejor Disco de Pop Brasileño Contemporáneo en el 2002 y el 2005 y Mejor Canción Brasileña – en portugués] fue muy bueno porque no sólo reafirma mi trabajo, sino que también me hace recordar que tengo un equipo que es fundamental para mi éxito. Los premios son buenos para recompensar los esfuerzos de las personas talentosas que actúan como mi pilar.
¿Cuál Lenine viene primero: el compositor, el músico, el productor, o el poeta?
Creo que el compositor, porque componiendo es el momento donde yo me encierro a ejercitar ideas y creaciones de una manera muy abierta. Aunque todo lo que compongo eventualmente llega al escenario, es el componer lo que me llena. El escenario es solamente la herramienta para medir que yo uso para observar como mi creación es recibida por el público. A mí me gusta mucho el aspecto eremítico de la creación, pero también me gusta mucho el evaluar esa creación en una presentación en vivo.